Esta noche te voy a hacer feliz
March 8 2010, 3:06am
En este día 67º del Calendario Gregoriano (68º si es bisiesto) se celebra el “Día Internacional de la Mujer”, y sobre tan señalado día quisiera hacer tres reflexiones: Primera reflexión: Hasta hace no muchos años este día se celebraba bajo la denominación “Día de la mujer trabajadora”. Y yo me pregunto el por qué de este cambio de título. Quizá se deba a que no sólo son merecedoras de reconocimiento las mujeres que trabajan sino todas, aunque no den un palo al agua. O quizá se supone que todas las mujeres son trabajadoras y por tanto la anterior denominación era redundante. Me lo expliquen. Segunda reflexión: Según la Organización de Naciones Unidas, que reconoce esta celebración, el motivo es “conmemorar la lucha de la mujer por su igualdad con el hombre y su desarrollo íntegro como persona”. Lo del desarrollo íntegro como persona lo comparto, lo comprendo y lo apoyo completamente, ya que esto significa pleno derecho a la dignidad, al honor, al respeto, al acceso a un puesto de trabajo, a salarios dignos, al acceso a cargos, al sufragio… y todo ello en absoluta igualdad de condiciones con el resto de seres humanos (ojo, y digo en igualdad de condiciones y no mediante discriminación positiva, que al fin y al cabo es discriminación y por tanto anticonstitucional porque, como ya expuse en algunos de mis anteriores post, el artículo 14 de la Constitución española reza “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, es decir, que la discriminación, ya sea positiva o no, es rechazada por nuestra Constitución). Pero lo que no comprendo de la reivindicación es el empeño en lo de la igualdad con el hombre, porque si se consigue el desarrollo integral como persona, el objetivo estará cumplido. No sé por qué insisten en querer ser iguales a nosotros, porque, a fin de cuentas los hombres (aquí utilizo este término como diferenciador de género y no como especie) somos seres muy imperfectos, somos mucho peores que las mujeres en la mayor parte de los aspectos. Personalmente siempre he preferido que, de ser necesaria esa igualdad, fuéramos los hombres quienes buscáramos la igualdad con las mujeres en lugar de que las mujeres la busquen con respecto a nosotros. Aquí no puedo evitar referirme al inefable Groucho Marx cuando decía que el jamás pertenecería a un club en el que admitieran a personas como él. Y es que a mí no me gustaría compartir mi vida con una persona que se pareciera, aunque fuera mínimamente, a mí. Tercera reflexión: Lo del reconocimiento de los derechos de la mujer no es nuevo, porque aunque la idea de celebrar este día data de finales del siglo XIX, sus antecedentes se remontan a la antigua Grecia, poniendo como ejemplo de lucha feminista a Lisístrata, protagonista de una obra de teatro dela Antigua Grecia, quien encabezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a una guerra. Y este ejemplo es muy desacertado, porque demuestra de nuevo que los hombres y mujeres somos diferentes, porque ¿a qué hombre se le ocurriría hacer una huelga sexual? (a no ser que se trate de una huelga a la japonesa). Así que si las mujeres quieren igualdad con nosotros deberían trabajar un poco más el asunto de las relaciones sexuales, porque si bien todas las mujeres no responden igual a los estímulos sexuales, muchas pierden gran parte del interés sexual con el paso del tiempo. O al menos mis amigos y yo estamos bastante de acuerdo en este punto. Sin ir más lejos, anoche mismo intenté tener relaciones íntimas, es decir, ese tipo de relaciones en las que se hace uso de los órganos reproductores, aunque el objeto no sea reproducirse. Utilicé mis mejores armas de seducción, entre ellas el humor sutil que en algunas ocasiones me dio tan buen resultado, pero fue inútil. Entonces me acerqué a su oído y suavemente le susurré: —Mi amor, esta noche te voy a hacer feliz. — A lo que ella me contestó de inmediato, —¿Entonces me vas a dejar dormir tranquila esta noche?, gracias cariño.— Y entonces se dio media vuelta y durmió de espaldas a mí. Pero yo, sin rencores, esta mañana la felicité sinceramente y por partida triple: por ser mujer, por ser trabajadora, y además por lo “trabajosa” que es. Y esto último lo digo sin ánimo ofensivo, porque como ella misma dice: yo le aguanto a ella más cosas que las que ella me aguanta a mí. Evidentemente los hombres y las mujeres no somos iguales. Afortunadamente. Y desde aquí envío un beso a mi amor (por cierto, cariño, si me lees, te informo que esta noche te voy a hacer feliz).
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